“Los niños deben tener cuidado con lo que dicen.”
Lily estrechó a Buttons contra sí.
“Las personas valientes pueden decir la verdad.”
Casi sonreí.
Salvatore le agarró la muñeca.
Le agarré la mano.
“No la toques.”
Su expresión se endureció.
“Autorizar la transferencia.”
Lily colocó la palma de la mano sobre el escáner.
La terminal parpadeó.
**SE REQUIERE AUTORIZACIÓN SECUNDARIA.**
Salvatore me miró.
Puse mi mano junto a la suya.
Comenzó la cuenta regresiva.
Diez segundos.
Los ojos de Salvatore brillaron.
En cero, la pantalla cambió.
**TODOS LOS INFORMES FUERON ENTREGADOS A LAS AUTORIDADES PÚBLICAS.**
Silencio.
Entonces, los teléfonos comenzaron a sonar en toda la estación.
Cada libro de contabilidad oculto, pago, registro y nombre había sido enviado simultáneamente a agencias federales y periodistas internacionales.
Salvatore se quedó mirando la pantalla.
"¿Qué hiciste?"
“Yo lo terminé.”
Su rostro se transformó.
La encantadora máscara se desvaneció, revelando al tirano que se escondía debajo.
Sacó una pistola de su abrigo y apuntó a Lily.
Elena gritó.
Me moví entre ellos.
Se oyó un disparo.
Pero el arma de Salvatore cayó antes de que pudiera disparar.
Isabella estaba de pie detrás de él, con humo saliendo de su arma.
Mi padre la miró con incredulidad.
“¿Lo elegiste a él?”
—No —dijo—. Yo elegí a mis hijos.
Salvatore se desplomó.
La estación se convirtió en un caos cuando los agentes federales irrumpieron por todas las entradas.
Vincent había organizado la incursión.
Hombres que se creían intocables fueron sacados de las sombras.
Salvatore, aún con vida, fue esposado.
Mientras los agentes se lo llevaban, me miró.
“¿Crees que esto termina conmigo?”
—Todo termina con ella —dije, mirando a Lily—. Porque crecerá libre.
Por primera vez, mi padre parecía asustado.
# **PARTE 7 — LA ÚLTIMA TRAICIÓN**
El imperio romano se derrumbó antes del amanecer.
Cuentas bancarias congeladas.
Los jueces renunciaron.
Los políticos desaparecieron de la vista pública.
Hombres que en su día controlaron ciudades enteras comenzaron a negociar por celdas de prisión con ventanas.
Esperaba alivio.
En cambio, encontré otro mensaje esperándome en la casa segura.
Estaba escrito con la letra de Matteo.
**LILY SIGUE EN PELIGRO. PREGUNTA A ISABELLA SOBRE LA PRIMERA HIJA.**
Me enfrenté a mi madre en la cocina.
Se quedó junto al fregadero lavando la pintura de la oreja desgarrada de Buttons después de que Lily intentara arreglarlo para que se viera "más elegante".
—¿Cuál fue tu primer hijo? —pregunté.
La taza se le resbaló de la mano.
Se hizo añicos.
Matteo y Elena entraron detrás de mí.
Isabela cerró los ojos.