Evidencia del robo de joyería en Plaza Altavista

Óscar esbozó una sonrisa tensa y ensayada mientras entraba más en la habitación 👤. —Hola, Daniela. Siento mucho aparecer así, pero tu madre y yo tenemos algunos asuntos urgentes que tratar sobre cuestiones financieras y… bueno, la seguridad familiar.

Daniela notó la mirada disimulada que él dirigió al bolso de Mariana sobre la mesa. Estaba comprobando que Leticia hubiera tenido éxito. La frialdad de su actitud le produjo un escalofrío, pero mantuvo la compostura.

—¿Qué tipo de seguridad te preocupa, Óscar? —preguntó Mariana, entrando en la cocina para servirse un vaso de agua—. Sonabas completamente aterrorizado por teléfono.

—Están pasando cosas en el centro comercial de las que quizás no estés al tanto, Mariana —dijo Óscar, acercándose a la mesita auxiliar. Apoyó la mano distraídamente cerca de la correa del bolso—. Dado el robo de alto valor de anoche, la gerencia estará bajo un escrutinio exhaustivo. Solo quería asegurarme de que estuvieras protegida si los investigadores empiezan a indagar sobre algún miembro del personal.

—¿Por qué me investigarían a mí? —preguntó Mariana desde la cocina, con una voz llena de genuina inocencia—. Llevo siete años trabajando allí sin una sola queja.

Daniela observaba atentamente a su padre. Él se colocaba estratégicamente para asegurarse de que la bolsa permaneciera intacta hasta la llamada programada a la policía a las siete. Cada movimiento que hacía era calculado, impulsado por la promesa que le había hecho a Leticia y por la codicia que lo llevaba a quedarse con el resto del botín de cuatro millones de pesos mientras su madre cargaba con la culpa.

—Siempre es mejor ser precavido —dijo Óscar con suavidad. Se volvió hacia Daniela con una calidez inusual—. ¿Por qué no vuelves a dormir a tu habitación, Daniela? Tu madre y yo necesitamos hablar a solas.

—Papá, la verdad es que creo que debería quedarme aquí —dijo Daniela en voz baja. Levantó su teléfono inteligente y lo sostuvo a la vista—. Porque creo que la tía Leticia también debería unirse a esta conversación…

PARTE 2