Parte 2: La vegetación se ensucia
No reacciones con mi culpa ni provoques ningún daño.
Simplemente coopera.
En la comisaría, responde cada pregunta con calma.
Todo esto está documentado: mi trabajo, mis horrores, todo incluido.
Entonces me oyes pasar algo inesperado.
Al día siguiente, el banco me llamó.
Habían detectado movimientos antiguos en mi cuenta.
Pequeñas transferencias, repetidas durante años.
Cantidades que no llamaban la atención… pero constante.
Pedí el historial completo.
Y ahí lo vi.
El dinero había sido enviado a una empresa de eventos en Guadalajara.
En este instante, todo está encajó.
No hubo ningún malentendido.
Era algo mucho más serio.
Se puso en contacto con el solicitante y nos pidió que revisáramos todo:
documentos, transferencias, archivos.
Todos los puntos apuntan en una misma dirección.
Decidí confirmar las pruebas.
—¿Estás al tanto de estas transferencias? —preguntado.
La respuesta fue inmediata:
—Somos familia. Todo es para la familia.
Ahí supe que ya no había vuelta atrás.
Esta vez…
no iba a quedarme callada.