Pero aún no había terminado.
“Me imagino la fotografía grande que podríamos colgar en casa.”
“El álbum familiar.”
“Dentro de cuarenta años.”
La miré fijamente.
“No querrás que la cara de Ethan aparezca en ellas.”
Margaret no dijo nada.
Ese silencio fue una respuesta.
Seis frases diferentes estallaron en mi cabeza.
Ese es mi hermano.
Mi padre ha muerto.
¿Qué es exactamente lo que ofende de la cara de Ethan en tus planes de decoración?
¿Crees que el síndrome de Down arruina las fotografías?
¿Por qué tu pasillo tiene derecho a voto en mi boda?
¿Dirías lo mismo si estuviera sentado aquí?
Abrí la boca.
Debajo de la mesa, Adrian me tomó de la mano.
Un apretón.
Entonces dijo:
“Ya encontraremos una solución.”
Me giré hacia él tan rápido que casi se me movió la silla.
Margaret se relajó.
Por un horrible segundo, pensé que Adrian quería decir lo que ella quería que dijera.
Entonces vi su expresión.
Estaba furioso.
No estoy seguro.