Después del divorcio, mi exsuegra apareció en Pascua con toda su familia, esperando presenciar el espectáculo de mi caída.

Alejandro dejó caer la carpeta.

Los documentos se esparcieron sobre el suelo impecable.

Miró a Elena con absoluto pánico en los ojos.

—Elena, por favor... podemos hablar de esto. Somos familia.

—Éramos familia —corrigió Elena con dureza.

Miró más allá de él, hacia los treinta y dos rostros sorprendidos y aterrorizados de la familia Mendoza que había venido a burlarse de ella.

Luego les dio la espalda y caminó hacia el gran comedor donde estaba preparada una cena espectacular...

Pero no para ellos.

—La basura se saca hoy —dijo Elena por encima del hombro, con una voz llena de autoridad absoluta—. Julián, muéstrales la salida. Pueden irse.