PARTE 2
Vanessa quiso reír otra vez, pero el sonido se le atoró en la garganta cuando 2 oficiales escoltaron al Almirante y uno de ellos colocó una pequeña grabadora sobre la mesa principal.
Don Roberto dio un paso al frente, rígido, furioso, no por Abril, sino por el escándalo que estaba ocurriendo delante de sus invitados. —Almirante, debe haber un error —dijo con voz seca—.
Mi hija dejó la Marina hace años. El Almirante no apartó la mirada de Abril. —Su hija no dejó la Marina. Su hija fue retirada de servicio sin honores públicos porque alguien dentro de la cadena de mando necesitaba enterrarla viva para cubrir una orden criminal.
Vanessa soltó una risa breve, desesperada. —¿Criminal? Por favor. Abril desapareció 5 años y jamás explicó nada. —No podía explicar nada —respondió el Almirante—.
La obligaron a firmar un acuerdo de confidencialidad mientras estaba en terapia intensiva. Abril sintió que las piernas le temblaban, pero no retrocedió.
Durante 5 años había llevado esa noche dentro del cuerpo: el humo, el fuego, los gritos por radio, el olor de metal quemado, el momento en que decidió regresar por 4 marinos atrapados aunque la orden oficial era abandonar la zona. Ella los sacó 1 por 1.