PARTE 2
En el Hospital General de Querétaro, Guillermo esperó 2 horas bajo una luz blanca que hacía que todo pareciera más frío.
Cuando la doctora salió, no sonrió.
—Su esposa tiene una cantidad elevada de benzodiacepinas en el cuerpo —dijo—. No corresponde a una dosis normal ni accidental.
Guillermo se quedó mirándola.
—Mi esposa no toma eso.
—Ya revisamos sus antecedentes. No tiene receta. Además, viene con deshidratación y señales de haber comido muy poco durante varios días. Si hubiera pasado otra noche así, tal vez no estaríamos hablando de recuperación.
La frase le cayó como una piedra en el pecho.
Mercedes fue ingresada a cuidados intermedios. Despertó de madrugada, todavía débil, y le apretó los dedos a Guillermo.
—Paola me preparaba té de manzanilla todas las noches —murmuró—. Decía que era para que descansara. El segundo día me dormí en la mesa. Escuchaba voces, pero no podía moverme bien. Le pedí a Diego que llamara a un doctor.
—¿Y qué hizo?
Mercedes cerró los ojos.
—Me acarició la mano y me dijo: “Duérmete, mamá. No hagas drama”.
Guillermo sintió un dolor que no se parecía a la rabia.
Era peor.
Era vergüenza de haber criado a alguien capaz de eso.
A la mañana siguiente llegó la Fiscalía. La agente Mariana Torres, una mujer seria de mirada firme, escuchó todo sin interrumpir demasiado. Guillermo le habló del vecino, de las llamadas sin respuesta, de las preguntas de Diego sobre dinero, de la póliza de seguro que Mercedes tenía desde hacía 18 años.
—¿Monto? —preguntó Mariana.
—7 millones de pesos.
La agente dejó de escribir por un segundo.
—¿Quién es beneficiario?
Guillermo bajó la mirada.
—Diego.
Ese mismo día, Diego y Paola aparecieron en el hospital.
Paola llevaba flores. Diego llevaba cara de hijo preocupado.
—Papá, venimos a ver a mamá —dijo él—. Nos sentimos fatal. No sabíamos que estaba tan grave.
Guillermo los miró como había mirado a muchos sospechosos en salas de interrogatorio.
—Los médicos encontraron sedantes.
Paola fingió sorpresa demasiado rápido.
—Qué horror. ¿Y si Mercedes tomó algo por error? En la casa hay medicamentos. Tal vez se confundió.
—Ella dijo que tú le dabas té cada noche.
El silencio duró poco, pero fue suficiente.
—Solo manzanilla —respondió Paola—. Con miel. Para ayudarla a dormir.
—La Fiscalía va a revisar las tazas, los sobres de té y la basura de la cocina.
Paola apretó el ramo de flores.
Diego miró al piso.
Guillermo entendió que la mentira empezaba a agrietarse.
Esa noche llamó a Arturo Luján, un viejo amigo contador forense que había trabajado años rastreando fraudes. Le pidió que revisara lo que pudiera sobre Diego y Paola.
A los 2 días, Arturo lo llamó.
—Memo, tu hijo está hundido.
Diego tenía deudas por más de 2 millones de pesos. Tarjetas reventadas. Préstamos personales. Un crédito irregular en la financiera donde trabajaba, ya investigado internamente. Paola había consultado en internet cómo cobrar un seguro de vida y cuánto tardaba una aseguradora en pagar si el asegurado moría en casa.
Pero eso no fue lo peor.
Arturo respiró hondo antes de decirlo.
—Hace 5 semanas, Paola compró alprazolam por internet. Lo mandó a un apartado postal en San Juan del Río.
Guillermo cerró los ojos.
5 semanas.
Antes de que Mercedes viajara.
Antes de que Diego pidiera ayuda con la mudanza.
Antes de que su esposa empacara sus blusas, sus lentes de lectura y un refractario con mole para llevarle a su hijo.
No era improvisación.
Era un plan.
Al día siguiente, la Fiscalía cateó la casa de Diego. Encontraron residuos en una taza azul, restos de pastillas trituradas en un frasco de miel y búsquedas borradas en la computadora de Paola: “cuánto alprazolam duerme a una persona”, “sobredosis lenta”, “cómo evitar autopsia”, “seguro de vida beneficiario hijo”.
Pero antes de que Guillermo pudiera contárselo a Mercedes, recibió un mensaje de Diego.
“Si sigues con esto, vas a destruir a tu propia familia. Mamá nunca te lo va a perdonar.”
Guillermo miró la pantalla, luego la cama donde Mercedes respiraba con dificultad.
Y por primera vez en su vida, deseó no haber tenido un hijo.
Lo peor todavía no había salido a la luz…