No era de un día festivo ni de un cumpleaños.
Era una captura de pantalla que había impreso del video del hospital.
La abuela estaba de pie junto a la campana de la victoria, sosteniendo mis flores mientras las enfermeras aplaudían a su alrededor.
"Me encanta esta foto", dijo.
La miré sorprendida.
"¿No te recuerda a cuando nuestra familia no estuvo presente?"
Sonrió.
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"No."
Tocó la fotografía con delicadeza.
"Me recuerda que alguien sí estuvo presente."
Extendí la mano por encima de la mesa y le apreté la mano.
Al final, vencer al cáncer no fue la mayor victoria que la abuela celebró ese año.
La mayor victoria fue enseñarles a sus seres queridos que estar presente era la forma más sincera de decir "Te quiero".
Desde ese día, nunca lo olvidaron.
Pero aquí está la verdadera pregunta: cuando alguien que siempre ha estado presente para todos es quien finalmente necesita apoyo, ¿se ponen excusas y se asume que alguien más estará ahí, o se demuestra el amor estando presente cuando más importa?
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