Parte 3: El desenlace
Alejandro se dejó caer en la silla, respirando con dificultad mientras miraba fijamente la carpeta roja sobre el estrado del juez. La sala estaba en completo silencio, salvo por el frenético tecleo del taquígrafo judicial.
Ricardo intentó recuperar la compostura. Se alisó la corbata, aunque el sudor le empañaba la frente. «Su Señoría, aun cuando existan estas irregularidades financieras, son asuntos civiles. No cambian el hecho de que mi cliente es un proveedor plenamente capaz, mientras que la señora Mendoza se encuentra desempleada y carece de los recursos para criar a un hijo en un entorno estable».
El juez no levantó la vista de la carpeta. Se dirigió a la última sección, la que tenía pestañas negras.
—No está desempleada —dijo el juez en voz baja, con una voz que resonó en la sala como el hielo—. Según estas declaraciones certificadas de Varela Enterprises, la Sra. Mendoza ha sido contratada como consultora sénior para la división federal de delitos financieros desde el mes pasado. Y en cuanto a los recursos…
El juez hizo una pausa, mirando por encima de sus gafas directamente a Alejandro . «…parece que se le acaba de conceder la congelación de todos los activos nacionales vinculados al grupo de desarrollo Mendoza, a la espera de una investigación federal por fraude».
Doña Victoria jadeó, apretando con tanta fuerza sus perlas que el hilo se rompió, esparciendo las cuentas blancas por el suelo de madera. Vanessa se encogió en su asiento, dándose cuenta de repente de que la pulsera de boda que llevaba en la muñeca había sido comprada con dinero robado y congelado.
—¿Qué? —tartamudeó Alejandro , mirando a Ricardo y luego a mí—. Elena, ¿qué hiciste?
—Yo no hice nada, Alejandro —dije con calma, mientras acomodaba la manta de mi hijo—. Sí lo hiciste. Pensaste que, como me quedé en casa durante un embarazo difícil, se me había olvidado contar. Pensaste que, como no grité cuando me empujaste, no sabía defenderme. Yo no te borré de la vida de nuestro hijo. Te excluiste de ella en el momento en que firmaste mi nombre en esas empresas fantasma.