EL MÉDICO LE DIO 7 DÍAS DE VIDA, Y SU ESPOSO LE SUSURRÓ “CUANDO TE VAYAS - lbsuong

Parte 3: La llamada que no podía esperar

El pitido del monitor se volvió más insistente, marcando un ritmo irregular que obligó a Rebeca a cerrar los ojos por un segundo, concentrándose en no perder la conciencia.

El aire entraba con dificultad, como si sus pulmones también dudaran en seguir colaborando, pero su mente estaba más despierta que en semanas, aferrándose a cada detalle.

En la pantalla, Tomás intentaba recuperar el control de la situación, enderezando la espalda y bajando el tono, como hacía siempre cuando sentía que perdía ventaja.

—Lupita, no hagamos esto complicado —dijo, forzando una calma que ya no convencía a nadie en esa habitación—. Tú sabes cómo funcionan estas cosas.